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os Barí habitan una región de
bosque húmedo tropical en la hoya del río Catatumbo que confluye al lago de
Maracaibo en Venezuela; está conformada por las tierras bajas que descienden desde
la cresta principal de la Cordillera Oriental, que parte del Nudo de santurbán
y en dirección sur-norte atraviesa el departamento de Norte de Santander. Las
aguas corren en dirección sur-noroeste, conformando el extremo sur-oeste de la
macroregión del lago de Maracaibo. La paulatina disminución de altitud de la
cadena montañosa insinúa la desaparición de la cadena de los Andes, situada
entre los paralelos 8º 20’ y 9º 50’ de latitud norte y los meridianos 72º 45’ y
73º 25’ de longitud oeste con respecto al meridiano de Greenwich. Según Haffner
(1976y1944) esta esquina suroccidental de la cuenca de Maracaibo, es uno de los
refugios del baso húmedo tropical formado durante las épocas áridas en el
cuaternario, y es presumible que evoluciono independientemente hasta la
siguiente fase húmeda; es llamado el “refugio del Catatumbo”.
Se puede entonces definir como
una eco-región desde los tiempos inmemoriales, hecho fundamental para
comprender las características de su cultura de selva húmeda tropical.
El relieve de esta eco-región
está constituido por la llamada serranía de los Motilones.
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l Barí no se pregunta tanto por el origen mismo del mundo
del mundo sino por quién ordena las cosas, las gentes y su conducta, con el fin
de que cada elemento esté en su sitio. “La concepción del mundo está dada en el
proceso de ordenamiento ocurrido en el marco de los momentos delimitados por la
presencia de “Sabaseba” (Jaramillo, 1985:118).
Sabaseba viene
desde el poniente donde vivía con su familia y llega a la tierra, que encuentra
“oscura, sin estructura, sin forma determinada, caótica (...). Con su trabajo
la ordena, la modela, dándole una nueva forma hasta conseguir su situación
actual: llanita y con sentido para poder ser habitada y disfrutada” (Castillo,
1981:290). A Sabaseba se deben, entonces, los fenómenos naturales como
las lluvias, la luna, el sol, las estrellas, los truenos, el arco iris, las
nubes, etc.
Sabaseba
trabajó como lo haría cualquier Barí y cuando tuvo hambre recurrió a cortar
piñas: de la primera piña que parte sale un Barí hombre, de la segunda una
mujer Barira, y de la tercera un niño Bakurita, todos alegres. De estas mismas
piñas surgen los primeros ñatubai: Anagschamadou, Akedou, Sirotrobindou,
Nischarrai, Naínsayadou, quienes aprendieron la construcción del bohío y
ocuparon distintos sitios según el territorio que les fue asignado. De allí que
dentro de los Barí es el ñatubai quien tiene mayor prestigio social.
os primeros Barí fueron llamados saimadoyi o auxiliares de Sabaseba;
ellos reconstruyeron el mundo e instruyeron a los Barí, enseñándoles a pescar,
cazar, construir el bohío, etc. Por último, Sabaseba estableció reglas
de conducta y normas de comportamiento del Barí.
e la existencia de otras razas, gentes y personajes
maléficos da razón el mito de Sibabio: “Se trata de una vieja que mató a su
nieto, asó y comió su carne. Entonces, los padres del niño tomaron venganza,
matándola, apilando leña junto a ella y prendiéndole fuego. Una vez quemada se
esparcieron las cenizas y de ellas surgieron los blancos, los negros, los
Yuko-Yukpa, los Guajiros, los Daviddu y los animales. El nombre de la gente que
iba surgiendo de les cenizas lo otorgaba Sabaseba y les señalaba el
lugar que debían habitar. Los Daviddu los envió Sabaseba al monte con el
encargo de coger al Barí-para que así se éste muera. Además, de las
cenizas-aseguran los Barí-provienen otros seres imaginarios como los Ichigbari
y Taibabaioyi. Los animales son los últimos en surgir de las cenizas y es
nuevamente Sabaseba quien les da el nombre, les señala su función y lugar
(Jaramillo, 1985:120-121).
entro de la mitología Barí se hace también un ordenamiento
del cosmos y cada franja que se distingue tiene sus correspondientes
habitantes: en primer lugar, esta la tierra habitada por hombres y animales;
debajo de ella se encuentran grandes extensiones de agua donde viven los
sitbayi, -que se refugian en cuevas-, los taibabioyi, los ninchu, los
shumbrabra (enanitos), los karina (gente con forma de animal ) y los tai
(peces). Encima de la tierra se ubican en orden ascendente, seis cielos: el
saba, debajo de las nubes, la región del viento suave habitada por seres
protectores de las tempestades como los nodaridou y los sarogdobobari (pajaros
amarillos), quienes los defienden de los ataques de los Daviddu. Sigue la zona
del viento fuerte o kokda sada, donde se forman las tormentas y las lluvias.
Allí es el lugar de los muertos (basunchimba) con sus familiares. Por encima de
las nubes esta el cielo (barun) que semeja un telón muy grande pintado por
Sabaseba de azul, sostenido en la tierra, en el cual habitan los saimadoyi, las
estrellas y los basunchimba. Más allá está el firmamento o barun asch, poblado
por los samuros, los truenos, los relámpagos, la luna y el arco iris. Encima
está el sagbada bibaru donde habitan las personas las personas convertidas en
aves (tarigbimomo) o en monos (scharada), y las golondrinas. Por último el
cielo más alto, lugar de Ñanbobikorai, ñandou (el sol) y Sabaseba y
familia.
a tradición mítica es propiedad de toda la comunidad Barí;
un individuo mayor de 30 años se considera instruido en esa materia. Por
consiguiente, no se diferencia un rol específico a un chamán, sacerdote o
brujo. Sabaseba por medio de Dabasoba (saimodayi) le enseñó a utilizar
el tabaco (droxara) a la comunidad como un todo. Según Castillo (1981:300),
dentro de la cultura Barí no existen ídolos, ni templos, ni ritos, ni
sacrificios, ni ofrendas. Sabaseba organizó el mundo, estableció unos
modelos y los Barí los siguen al pie de la letra en su vida cotidiana.
través de los
diferentes mitos, se marcan los ritos, que deben realizarse para pasar de una
edad a otra en la vida del individuo. Así por ejemplo, Dabasoba –en forma de
tigre- se encarga de instruir al Barí en los misterios de la vida y en como
cuidar de la mamá y del bebé. Su ausencia causa sufrimiento en las mujeres en
el parto y retraso de los niños. La iniciación está acompañada de algunos
tabúes, como prohibición de consumos de ciertos alimentos por parte de la mujer
o de ciertos ritos cuando se trata de la imposición del nombre, o el
reconocimiento del grupo.
dentifican espíritus del bien y del mal, como es el caso de
los Daviddu, dueños de la noche y de los males mas temidos: la enfermedad y la
muerte; desencadenan las tempestades y tormentas, producen el desbordamiento de
los ríos. Andan sueltos, y en las noches se considera peligroso salir del
bohío. Para salvaguardar la casa de las malas influencias, se exorciza con un
leño encendido en su interior.
Jaramillo
(1985:125) afirma que “la terapia motilona no corresponde propiamente al campo
de la botánica médica, sino que las plantas utilizadas representan ante todo un
acto simbólico de curación o ejercen alguna protección preventiva”. El Barí
hace personalmente su diagnóstico y decide el tratamiento correspondiente.
ara el Barí, la muerte permite el paso a un mundo nuevo
lleno de experiencias, diferentes a las de esta vida, pero rico y novedoso. De
todos modos no abandona sus iacucaynas o innovaciones, por las que se dirige al
Dabasoba solicitando su curación. También utilizará de diversa forma la
droxara.
a droxara consiste en un preparado de hierbas compuesto de
las hojas de balso, el tabaco y el ají, las cuales una vez secas se desmenuzan
y mezclan. Por lo común, son las mujeres las encargadas de recoger las plantas,
machacarlas y guardarlas en un pequeño calabazo, para que el enfermo recurra a
ellas, ya que por su intermedio se obtienen poderes curativos emanados de lo
sobrenatural. Al balso se le atribuye un valor especial. A éstas agregan
indistintamente otras, ya sea de ají o yuca, según el criterio de la droxara.
l enfermo toma la droxara o mezcla de hojas, la humedece en
su boca y recita las palabras referentes al lugar del cuerpo que quiere sanar.
El tipo de iacucaynas o recitaciones varía según la inspiración individual; los
viejos conocen el mayor número y se encargan de enseñar a los jóvenes. Los
jefes del grupo familiar son quienes recitan, ya sea para curarse ellos mismos o
a su mujer e hijos, y son ideadas sobre todo en las horas de la noche.
a droxara no solo ejerce una función curativa; también
puede emplearse de manera preventiva.
os Barí iniciaron la defensa de su territorio en el momento
del arribo del “blanco”. Esta situación se prolongó durante años a raíz de la
explotación petrolera. A pesar de ello, fueron “pacificados” y actualmente
reciben influencias externas a través de misioneros católicos: las Lauritas y
misioneros protestantes como Bruce Olson. La educación formal se encuentra en
sus manos: en Catalaura las hermanas tienen escuela diurna para niños con
cartillas bilingües, y también imparten educación a adultos. En la actualidad
se encuentran instaladas en Biridikaira, en donde también han establecido una
escuela.
n misionero protestante ha instaurado escuelas en los
diferentes centros y puestos que constituyen la Asociación Comunidad Barí,
ubicadas en Ikiakarora, Ca’Axbirankira, Brubucanina, Saubakbarina, Saphadana y
korrokaira. Esta educación se imparte en español y sigue el calendario escolar
tradicional, lo que ha conducido a un cambio en el ciclo anual Barí, cuya vida
familiar empieza a girar en torno al año escolar y período de vacaciones; la
separación de los infantes de sus padres presenta conflictos generacionales:
los adolescentes, desarraigados de su proceso de socialización tradicional, se
convierten en una carga para sus padres al no dominar en esta edad todos los
sistemas de producción tradicionales.
l misionero ha incentivado el envió de jóvenes a centros
urbanos: Beckermann contabiliza, en 1980, alrededor de 20 que cursan secundaria
en Bucaramanga y otros más reciben instrucción técnica en primeros auxilios,
promoción de salud, cooperativismo y prácticas agrícolas. Otras veces son
visitados por instructores del SENA que permanecen en sus localidades
ofreciendo cursos de técnica agropecuaria, como sucede entre los grupos de río de Oro, Fluvial y caño Tomás.
Se incentivan así nuevos cultivos como el maíz, el cacao y la caña de azúcar,
además de técnicas de producción, sistemas de plantación, generando excedentes
para el mercado. Se ha estimado un comercio frecuente entre estos grupos,
debido al rápido acceso fluvial a los centros de mercadeo, aunque no es común
en la zona interior.
Los niveles de comercio y necesidades de consumo son
directamente proporcionales al grado de aculturación que tenga el grupo
indígena. Podríamos para los Barí de Colombia establecer tres niveles:
1.
Los
grupos del río Catatumbo: Catalaura y Bebokira
2.
Los
grupos de caño Tomás y río de Oro
3.
Los
grupos del interior, contando Pthunia (...). Los dos primeros son los más
deculturados (Jaramillo, 1985).
A pesar de estas
influencias externas, hay un acuerdo entre los diversos investigadores, en cuanto
al logro de los Barí en acomodar su cultura aborigen al contacto blanco sin
perder su identidad y vitalidad. “Todavía tienen su tierra; la población está
creciendo; la mayoría de población todavía habla su lengua nativa. La salud a
nivel general es buena aunque precaria; no se hallan ante una inminente
masacre; los individuos Barí todavía mantienen un control considerable sobre
sus propias vidas, muchos son autosuficientes en la mayoría de sus necesidades
básicas; y hasta el momento hay muy poco repudio de su identidad indígena, tan
común dentro de culturas de bosque tropical” (Beckermann, 1980:12).”
ORLANDO JARAMILLO GOMEZ
RESEÑA POR: MARIA CLEMENCIA
RAMÍREZ DE JARA.
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